jueves, 29 de septiembre de 2022

Manifiesto de la literatura futurista- julio 2011

MANIFIESTO TÉCNICO DE LA LITERATURA FUTURISTA por Filippo Tommaso Marinetti


Escritor y activista político italiano, fundador y principal exponente del futurismo. Marinetti nació en la ciudad egipcia de Alejandría el 22 de diciembre de 1876, y estudió tanto allí como en París, Padua y Génova, universidad ésta última por la que se licenció en Derecho en el año 1899. Alternó periodos de residencia en Francia con otros en Italia, y escribió una parte de sus obras en francés. Sus primeros trabajos fueron poemas que se publicaron a partir del año 1898, al principio en distintas revistas literarias y, más adelante, en la suya propia, Poesía, que fundó en 1904. Entre sus primeras obras teatrales se encuentra Muñecas eléctricas (1909), publicada en Italia con el título Electricidad sexual, que llevó el tema de los robots a los escenarios una década antes, incluso, de que Karel Kapek utilizara por primera vez la palabra robot. Escribió el Manifiesto de la literatura futurista (1910), que ensalza el peligro, la energía, el valor y la guerra, y rechaza los museos, las universidades, las mujeres y la moral convencional, temas estos últimos que denostó en su novela Mafarka el futurista (1910) y en varias obras teatrales breves, sintéticas, de carácter experimental. El futurismo, que como movimiento artístico y literario, permaneció vivo hasta la década de 1940, surgió en 1915, cuando Marinetti aclamó a la I Guerra Mundial como el más bello poema futurista jamás escrito y, tras publicar una colección de poesías titulada Guerra, la única higiene del mundo, se alistó en el ejército italiano como oficial. Marinetti ingresó en el Partido Fascista en 1919 y lo cantó repetidamente, diciendo de él que era la extensión natural del futurismo, sobre todo en su libro Futurismo y fascismo (1924). El 2 de diciembre de 1944 murió en Bellagio.


Sentado sobre el depósito de gasolina de un aeroplano, con el vientre caliente por la cabeza del aviador, sentí la ridícula inutilidad de la vieja sintaxis heredada de Homero. ¡Violenta necesidad de liberar las palabras, sacándolas de la prisión del periodo latino! Naturalmente, como todo imbécil, tiene una cabeza previsora, un vientre, dos piernas y dos pies planos, pero jamás tendrá dos alas. ¡Apenas lo necesario para caminar, para correr algunos instantes y pararse casi en seguida resoplando!...

He aquí lo que me dijo la remolinante hélice, mientras volaba a doscientos metros sobre las poderosas chimeneas de Milán. Y la hélice añadió:

I .- Es necesario destruir la sintaxis, disponiendo los sustantivos al azar, tal como nacen.

2.- Se debe usar el verbo en infinitivo para que se adapte elásticamente al sustantivo y no lo someta al yo del escritor que observa o imagina. El verbo en infinitivo puede sólo dar el sentido de la continuidad de la vida y la elasticidad de la intuición que la percibe.

3.- Se debe abolir el adjetivo para que el sustantivo desnudo conserve su color esencial. El adjetivo, que tiene en si mismo un carácter matizador, es incompatible con nuestra visión dinámica, porque supone una pausa, una meditación.

4.- Todo sustantivo debe tener su doble, es decir el sustantivo debe ir seguido, sin conjunción, de otro sustantivo al que está ligado por analogía. Ejemplo: hombre-torpedero, mujer-golfo, multitud-resaca, plaza-embudo, puerta-grifo.

Como la velocidad aérea ha multiplicado nuestro conocimiento del mundo, la percepción por analogía se hace mucho más natural para el hombre. Por lo tanto hay que suprimir el como, el cual, el así, el parecido a. Mejor aún, hay que fundir directamente el objeto con la imagen que evoca, dando la imagen abreviada mediante una sola palabra esencial.

5.- Abolir también la puntuación. Al suprimirse los adjetivos, los adverbios y las conjunciones, la puntuación queda lógicamente anulada, en la continuidad variada de un estilo vivo que se crea por si mismo sin las pausas absurdas de las comas y los puntos. Para acentuar ciertos movimientos e indicar sus direcciones se emplearán signos matemáticos: + - x = ( ) y signos musicales.

6.- Los escritores se han entregado hasta ahora a la analogía inmediata. Han comparado, por ejemplo, el animal al hombre o a otro animal, lo que casi equivale, más o menos, a una especie de fotografía. Han comparado por ejemplo un fox-terrier a un pequeñísimo pura sangre. Otros, más avanzados, podrían comparar ese mismo fox-terrier trepidante a una pequeña máquina Morse. En cambio yo lo comparo con el agua hirviendo. Hay en ellos una gradación de analogías cada vez más amplias y unas relaciones cada vez más profundas y sólidas, aunque muy distantes.

La analogía no es más que el amor profundo que une las cosas distantes, -aparentemente diversas y hostiles. Sólo por medio de analogías amplisimas se logrará un estilo orquestal, al mismo tiempo policromo, polifónico y polimorfo capaz de contener la vida de la materia.

Cuando en mi Batalla de Trípoli he comparado una trinchera erizada de bayonetas a una orquesta, una ametralladora a una mujer fatal, he introducido intuitivamente una gran parte del universo en un breve episodio de batalla africana.

Las imágenes no son flores para escoger y recoger con parsimonia, como decía Voltaire. Ellas constituyen la sangre misma de la poesía. La poesía debe ser una serie ininterrumpida de imágenes nuevas, sin las cuales no es más que anemia y clorosis.

Cuanto más amplias relaciones contengan las imágenes, más tiempo conservarán su fuerza de sorpresa. Es necesario, dicen, no fatigar la admiración del lector. ¡Vamos! Curémonos, más bien, de la fatal corrosión del tiempo que destruye no solamente el valor expresivo de una obra maestra sino además su fuerza de asombro. ¿ Nuestros oídos demasiado entusiastas no han destruido a Beethoven y Wagner? Por lo tanto hay que eliminar de la lengua todo lo que ella contiene de imágenes-cliché, metáforas descoloridas, es decir, casi todo.

7.- No existen categorías de imágenes, nobles o groseras, elegantes o vulgares, excéntricas o naturales. La intuición que las percibe no tiene preferencias ni prejuicios. El estilo analógico es, por lo tanto, el dueño absoluto de toda la materia y de su intensa vida.

8.- Para representar los movimientos sucesivos de un objeto es necesario ofrecer la cadena de las analogías que éste evoca, cada una condensada, recogida, en una palabra esencial.

He aquí un ejemplo expresivo de una cadena de analogías todavía ocultas y sobrecargadas por la sintaxis tradicional:

¡Claro que sí!, usted es, pequeña ametralladora, una mujer encantadora, y siniestra, y divina, al volante de un invisible cien-caballos que ruge con explosiva impaciencia. ¡Oh! ¡Dentro de poco os arrojaréis al circuito de la muerte, hacia el vuelco aplastante o la victoria!... ¿Quiere que le escriba unos madrigales plenos de gracia y de color? A vuestra elección, señora... Usted me recuerda a un salvaje gesticulante cuya lengua elocuente, infatigable, golpea el corazón de los oyentes en círculo, emocionados... Sois, en este momento, una perforadora todopoderosa que atraviesa en redondo el cráneo demasiado duro de esta noche obstinada... Sois, también, un laminador, un tornillo eléctrico y ¿qué más? Un gran soplete oxhídrico que quema, cincela y funde poco a poco las puntas metálicas de las últimas estrellas!... ("Batalla de Trípoli").

En algunos casos será necesario enlazar las imágenes de dos en dos como balas enramadas que en su vuelo arrancan a todo un grupo de árboles. Para envolver y atrapar todo lo que hay de más huidizo e imperceptible en la materia es necesario formar tupidas redes de imágenes o analogías que se lanzarán al mar misterioso de los fenómenos. Salvo la forma tradicional, esta frase de mi Mafarka el futurista es un claro ejemplo de una tupida red de imágenes:

Toda la acre dulzura de su juventud subía por la garganta, como desde los patios de las escuelas remontan los gritos alegres de los niños hacia sus viejos maestros inclinados en los pretiles de las terrazas desde donde se ve alejarse a los barcos en la mar...

He aquí otras tres redes de imágenes:

Alrededor del pozo de la Bumeliana, bajo los olivares frondosos, tres camellos, confortablemente recostados en la arena, se relamían de alegría como viejas goteras de piedra mezclando el chac-chac de sus escupitajos con el golpear regular de la bomba a vapor que abastece a la ciudad. Estridencias y disonancias futuristas en la orquesta profunda de las trincheras de hoyos sinuosos y cantinas sonoras, entre el vaivén de las bayonetas, arcos de violines que la roja batuta del poniente inflama de entusiasmo... Es el poniente-director de orquesta quien con un gesto amplio recoge las pautas esparcidas por los pájaros en los árboles y las arpas quejumbrosas de los insectos y el crujido de las ramas y el rechinamiento de las piedras. Él es quien para en seco los tímpanos de las gamelas y de los fusiles entrechocados para dejar cantar a plena voz sobre la orquesta de los instrumentos en sordina a todas las estrellas vestidas de oro, rectas, los brazos abiertos sobre la rampa del cielo. Y una gran dama presencia el espectáculo... Ampliamente descotado, el desierto estacionario pone de relieve su seno inmenso de curvas limadas, todas barnizadas de colorete rosado bajo las gemas ruinosas de la pródiga noche ("Batalla de Trípoli").

9.- Teniendo en cuenta que toda clase de orden es fatalmente un producto de la inteligencia cauta y reservada, es necesario orquestar las imágenes disponiéndolas según un máximo de desorden.

10.- Destruir en la literatura el "yo", es decir toda la psicología. El hombre completamente deteriorado por la biblioteca y el museo, sumetido a una lógica y a una sabiduría espantosa, ya no ofrece ningún interés. Por lo tanto debemos eliminarlo de la literatura y sustituirlo finalmente por la materia cuya esencia se debe alcanzar a golpes de intuición, cosa que no podrán hacer jamás los físicos ni los químicos.

Descubrir a través de los objetos en libertad y los motores caprichosos la respiración, la sensibilidad y los instintos de los metales, de las piedras, de la madera, etc. Sustituir la psicología del hombre, ya agotada, por la obsesión lírica de la materia.

Protegeos de atribuir sentimientos humanos a la materia, adivinad sobre todo sus diferentes impulsos directivos, sus fuerzas de comprensión, de dilatación, de cohesión y de disgregación, sus riadas de moléculas en masa o sus torbellinos de electrones. No se trata de expresar los dramas de la materia humanizada. Es la solidez de una plancha de acero la que nos interesa por si misma; es decir, la alianza incomprensible e inhumana de sus moléculas y de sus electrones, que se oponen por ejemplo a la penetración de un obús. El calor de un pedazo de hierro o de madera es para nosotros en lo sucesivo más apasionante que la sonrisa o las lágrimas de una mujer.

Queremos expresar en literatura la vida del motor, nuevo animal instintivo cuyo instinto general conoceremos cuando conozcamos los instintos de las diferentes fuerzas que lo componen.

Nada es más interesante para un poeta futurista que la agitación del teclado de un piano mecánico. El cinematógrafo nos ofrece la danza de un objeto que se divide y se recompone sin la intervención humana. También nos ofrece el impulso hacia atrás de un nadador cuyos pies salen del mar y rebotan violentamente por el trampolín. Finalmente, nos ofrece la carrera de un hombre a 200 kilómetros por hora. Son otros tantos movimientos de la materia fuera de las leyes de la inteligencia y por consiguiente de una esencia más significativa.

Además es necesario representar el peso (facultad de vuelo) y el olor (facultad de esparcimiento) de los objetos, cosa que ha sido descuidada hasta ahora en literatura. Esforzarse en restituir, por ejemplo, el paisaje de olores que percibe un perro. Escuchar los motores y reproducir sus disertaciones.

La materia siempre ha sido contemplada por un yo distraído, frío, demasiado preocupado de si mismo, lleno de prejuicios de sabiduría y de obsesiones humanas.

El hombre tiende a manchar con su joven alegría o con su viejo dolor a la materia, que posee una admirable continuidad de impulso hacia un mayor ardor, un mayor movimiento, una mayor subdivisión de si misma. La materia no es ni triste ni alegre. Tiene por esencia el coraje, la voluntad y la fuerza absoluta. Pertenece entera al poeta adivinador que sepa liberarse de la sintaxis tradicional, pesada, estrecha, pegada al suelo, sin brazos y sin alas, porque ella es solamente inteligente. Sólo el poeta asintáctico y de palabras desligadas podrá penetrar en la esencia de la materia y destruir la sorda hostilidad que la separa de nosotros.

El periodo latino que nos ha servido hasta ahora era un gesto pretencioso con el que la inteligencia arrogante y miope se esforzaba por dominar la vida multiforme y misteriosa de la materia. El periodo latino había por lo tanto nacido muerto.

Las intuiciones profundas de la materia, unidas una a la otra, palabra por palabra, siguiendo su nacimiento ilógico, nos ofrecerán las líneas generales de una psicología intuitiva de la materia. Ella se rebeló a mi espíritu desde lo alto de un aeroplano. Mirando los objetos desde un nuevo punto de vista, no más de cara o de espaldas, sino a pico, es decir, en síntesis, he podido romper las viejas trabas lógicas y los hilos de plomo de la comprensión antigua.

Todos vosotros, los que me habéis amado y seguido hasta aquí poetas futuristas, seréis como yo, frenéticos constructores de imágenes y valientes exploradores de analogías. Pero vuestras tupidas redes de metáforas están desafortunadamente muy sobrecargadas del plomo de la lógica. Os aconsejo aligerarlas para que vuestro gesto inmensificado pueda lanzarlas lejos, desplegadas sobre un océano más amplio.

Inventaremos juntos lo que yo llamo la imaginación sin hilos. Alcanzaremos un día un arte aún más esencial cuando nos atrevamos a suprimir todos los primeros términos de nuestras analogías, para no ofrecer nada más que la continuación ininterrumpida de segundos términos. Será necesario, para ello, renunciar a ser comprendidos. El ser comprendidos no es necesario. Por otra parte, no lo necesitábamos cuando expresábamos los fragmentos de la sensibilidad futurista mediante la sintaxis tradicional e intelectiva.

La sintaxis era una especie de intérprete o de cicerone monótono. Es necesario suprimir este intermediario para que la literatura entre directamente en el universo y haga cuerpo con él.

Indiscutiblemente, mi obra se distingue netamente de las demás por su tremenda potencia de analogía. Su sorprendente riqueza de imágenes casi iguala su desorden de puntuación lógica. He desembocado en el primer manifiesto futurista, sintesis de un 100 HP lanzado a las más locas velocidades terrestres.

¿Por qué servirse todavía de cuatro ruedas exasperadas que se aburren, desde el momento en que podemos separarnos del suelo? Liberación de las palabras, alas desplegadas de la imaginación, sintesis analógica de la tierra abrazada por una sola mirada concentrada toda entera en palabras esenciales.

Nos gritan: " ¡Vuestra literatura no será bella! " ¡ No lograremos las sinfonías verbales de los armoniosos balanceos y de las cadencias tranquilizantes! Por supuesto. ¡Qué suerte! Nosotros utilizaremos, por el contrario, todos los sonidos brutales, todos los gritos expresivos de la vida violenta que nos rodea. Hagamos valerosamente el "bruto" en literatura y matemos por todos los sitios la solemnidad. ¡Vamos! ¡No adoptéis esos aires de grandes sacerdotes al escucharme! ¡ Es necesario escupir cada día sobre el Altar del Arte! ¡Nosotros entramos en los dominios ilimitados de la libre intuición! ¡Después del verso libre, he aqui finalmente las palabras en libertad!

En esto no hay nada de absoluto ni de sistemático. El genio tiene ráfagas impetuosas y torrentes fangosos. A veces impone lentitudes analíticas y explicativas. Nadie puede renovar de un golpe su propia sensibilidad. Las células muertas están mezcladas con las vivas. El arte es una necesidad de destruirse y de esparcirse, inmensa regadera de heroismo que inunda el mundo. Los microbios–no lo olvidéis–son necesarios para la salud del estómago y del intestino. También existe una especie de microbios necesarios para la vitalidad del arte, prolongación del bosque de nuestras venas, que se despliega fuera del cuerpo en el infinito del espacio y del tiempo.

¡Poetas futuristas! Yo os he enseñado a odiar las bibliotecas y los museos, para prepararos a odiar la inteligencia, despertando en vosotros la divina intuición, don característico de las razas latinas. Mediante la intuición venceremos la hostilidad aparentemente irreductible que separa nuestra carne humana del metal de los motores.

Después del reino animal se inicia el reino mecánico. Con el conocimiento y la amistad de la materia, de la cual los científicos solamente pueden conocer las reacciones físico-químicas, nosotros preparamos la creación del hombre mecánico de partes cambiables. Nosotros lo liberaremos de la idea de la muerte, por lo tanto de la misma muerte, suprema definición de la inteligencia lógica.

(F.T. Marinetti, Manifesto tecnico de la literatura futurista, pliego, Direzione del Movimento Futurista, Milán, 11 de mayo de 1912. Traducción : José Antonio Sarmiento.)

domingo, 18 de septiembre de 2022

LA PERFORMANCE ponencia del 29 Marzo 2022- 1º Festival ESADS de Caceres

LA PERFORMANCE

UN TEATRO SIN AMOR Y SIN ODIO

 

Ponente: Enzo Scala 

Profesor de Interpretación y director de la Escuela de Actores de Canarias-Sede Tenerife

 

 

 

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Hamm : ¡ No estamos a punto de …de …significar algo?

Clov: ¿Significar? ¡Significar, nosotros! 

(risa breve)¡Esta sí que es buena!

(Fin de partida-Samuel Beckett

 

 

Señoras y señores:

 

Es muy difícil hablar sobre la performance. Algo tendrá esta palabra que automáticamente los oyentes que acuden a una charla sobre performance como mínimo esperan una ponencia “performativizada”  de manera que no se traicione el espíritu del tema tratado. En realidad, no se debería hablar sobre performance. No… en absoluto. Y por extensión, dado que, en cierta manera, cada acto humano es performance, no se debería hablar nunca del tema. Pero un silencio prolongado que dure el tiempo de mi ponencia sería algo ya visto y poco original. Tampoco serviría que les hablará quitándome los pantalones, sería una buena metáfora explicativa de cierta praxis teatral hoy de moda, pero sería distraerles patéticamente, así que, con cierta lástima debo renunciar a enseñarles mi tanga fucsia y para ser provocativo siento anunciarles una disquisición un tanto tediosa y técnica. 

A ver si lo consigo, porque a nosotros los teatreros, en estas ocasiones, a pesar del esfuerzo de ocultarlo, siempre, tarde o temprano, asoma el rabillo del payaso que llevamos dentro. 

 

Mi ponencia tiene tres objetivos:

 

1.  Aclarar la definición de Performance.

2.  Aclarar la génesis histórica de la Performance y su desarrollo. 

3.  Seleccionar algunos rasgos de la performance y proponerlos como metodología para el Trabajo del actor.  

 

 

Una pequeña constatación, ante todo: seguiremos hablando con la vieja sintaxis heredada por Homero y en este sentido somos todos testigos del fracaso de algunas de las utopías de la vanguardia histórica, el tentativo de reformar la comunicación humana encontrando una manera verbal y legal alternativa. Las palabras en libertad desencadenadas y la imaginación al poder se han quedado en la comunicación artística, publicitaria y virtual y, más o menos, hablamos con estructuras lineales y antiguas como nuestros tatarabuelos. ¡Qué más da! 

 

A propósito de palabras impertinentes, aclararemos

el significado del anglicismo performance

así que cumpliremos con nuestro primero objetivo

 

Nosotros en Europa le atribuimos un significado que los habitantes del otro lado del charco no comparten. Según el Oxford dictionary: Performance: the art of performing a play, concert or some other form of entertainmentEn este sentido performance equivale a decir espectáculo. Y entonces estamos equivocados, la performance no es lo que pensábamos...

Vamos a ver que nos dice el Oxford de otra palabra enlace: Happening, an event, something that happens, often something inusual, an artistic performance or event that is not plannedAsí que descubrimos que cuando decimos aquí en Europa: Performance es en el Happening en lo que pensamos. Con la palabra: Happening nos ponemos de acuerdo los latinos y los anglosajones. En Europa, a veces nos quedamos con el significado puro de la palabra Happening y definimos la performance como un happening un poco más elaborado casi un espectáculo. Algo que conserva un carácter precario y muy influenciado por el momento. Y aquí otra confusión que nos induce a tener la opinión de que la performance es algo que siendo improvisado escapa de la categoría artística del producto meditado y entonces se reduce a su connotación de producto sub-producto. 

No digo esto por una pura disquisición filológica, es que las confusiones generan disputas sin fin entre los amantes del teatro y los del happening. De un lado las legiones de los teatreros, teatristas, teatrólogos y, del otro, las centurias de los artistas plásticos.

Nosotros los teatreros podemos seguir llamando performance a un happening, a este algo que más que representar se actúa siempre que entendemos que no tiene nada a que ver con una chabacana improvisación o el “cualquierismo” de la última hora y, sobre todo, si no entendemos pasar por performance, en el sentido americano, un happening que no sea meditado, porque un happening es como una buena improvisación…no se improvisa. Tiene su norma, necesita ante todo una consciencia conceptual del acto. Una programación estudiada de los puntos de la transición de la acción, una minimización de los efectos adversos de las circunstancias dadas…que nunca son precisamente dadas, un control del intérprete y del espacio que lo rodea, una deliberada participación y, paradójicamente, independencia del público.

Viceversa, los artistas plásticos pueden seguir llamando happening a su performance, en el sentido europeo, siempre que non pretendan pasar del acto a la representación predeterminada y estrenada, con el calculo de espacios y tiempos ritmados, con dinámica entretenida y sensacionalista y aplauso final del público. 

Una vez que se tiene clara la diferencia, podemos, si queremos, practicar interesantes mezclas orgiásticas e incestuosas.   Se trata de dos universos, el de los teatreros y el de los artistas plásticos, bien diferentes y, que, a pesar de tener muchos puntos en común, a menudo no tienen consciencia de tenerlos. 

Un poco de historia bastaría para poner los puntos sobre las “i” y declarar obsoletas las luchas entre los dos bandos. 

 

Seguimos con el segundo punto de mi charla: la génesis

 

Ante todo, desmentimos el lugar común que el papá del  happening  es el  movimiento Dadá. Con todo el respeto y el cariño que le debemos a Hugo Ball y compañía, las veladas de los futuristas italianos tenían en si mismo las semillas básicas del happening: Provocación, relación fluida entre arte y vida, unicidad del evento, escasa preocupación para agradecer al público, exaltación del collage, huida de cualquier trama e intriga, exaltación del objeto, dramaturgia del “nonsense”, exaltación conceptual del acto que “happens”, que sucede y utilización del tiempo en fase discontinua. Y de todas maneras en el equipo del fundador del movimiento futurista Filippo Tommaso Marinetti, militaba ya un jovencillo, un tal Tristan Tzara y otro joven que prometía bien: un tal André Breton. Sí, en un primer momento el Futurismo quiso ser movimiento internacionalista. 

Después del naufragio de la primera guerra mundial y la deriva fascista de Marinetti, ya el futurismo fue poco creíble y del entusiasmo de la primera vanguardia histórica sucedió la escéptica y desencantada actitud dadaísta. La desgracia futurista de lanzarse en los brazos del fascismo y un cierto poder cultural en París que dictaba ley hasta la segunda guerra mundial, negaron descaradamente y de mala fe la prioridad de la invención del happening, característica de las veladas futuristas del primer movimiento de la vanguardia histórica. Así que, aquí en Europa se sigue errando y perpetuando este error dando un padre al happening en el movimiento Dadá sin examinar bien su ADN cultural.

Y, les aseguro, que no lo digo por orgullo italiano, sino para dar a Marinetti lo que es de Marinetti y para analizar el caldo cultural en el que se formó el italiano: el París posromántico y simbólico. Es allí, donde una generación entera saca la energía rebelde que se opone al positivismo generalizado y un tanto idiota de la “Belle epoque”. Y el joven Marinetti empieza a frecuentar a un tal Alfred Jarry, quedándose influenciado de por vida. Entonces, el happening - performance - Gesto - actitud - intervención - acción painting - Body art - Agit prop, étc., están íntimamente conexas, en su definición originaria, al teatro que desde finales del siglo XIX se rebeló en contra de las convenciones aristotélicas. Es entonces algo puramente romántico. La conexión romanticismo-vanguardia histórica es evidente y esto sería argumento para otra charla. Esta rebelión tuvo un momento mágico en 1896 cuando Alfred Jarry estrenó en Paris su parodia escatológica: Ubý Rey donde reinó soberana la expresión: “Merdre”. 

Fue el primer puñetazo provocativo a la representación teatral hasta aquel tiempo concebida. Pero, más que la anécdota me gustaría aquí subrayar el impacto conceptual de la palabra “mierdra”: la introducción de la ironía en nuestra vida vanguardista más íntima. La ironía, agente corrosivo y profano que alberga en las artes contemporáneas como el gusanito en una bella manzana.

Ahora este bicho simpático es el producto de varios eventos producidos a partir del inicio del siglo pasado…la muerte de Dios, así como el profeta Nietzsche la proclamó, el impacto de la teoría freudiana del inconsciente, el relativismo y la indeterminación de nuestros tiempos cuánticos. La ironía alberga en todos nuestros actos, desdramatiza, quita valores y certidumbres y nos restituye el pensamiento débil, la frágil maleta con la cual pretendemos viajar. 

La ironía está siempre presente en el desarrollo de las artes y salta fuera, cuando menos te lo esperas como un conejo de la chistera del artista. La ironía, cargada con una buena dosis de escepticismo, es la protagonista de nuestro tiempo artístico. Debemos tenerla en cuenta porque este gusano circula en los cerebros de cada uno de nuestros espectadores. Cuidado, la ironía no es cachondeo…la ironía es testigo de un proceso continuo de construcción   y destrucción del acto escénico, multiplicando las imágenes intermedias y dejando al espectador solo un inmenso vacío interior, grande e inimaginable como las   heridas de todas las guerras que no hemos combatido. 

Ironía entonces, ironía que históricamente es una herramienta teatral y que por vocación de las vanguardias históricas se pretendió transferir a la vida. Y poco a poco desde los futuristas en adelante, el dada y el surrealismo consolidaron un espíritu iconoclasta fundando poco a poco una dramaturgia de la imagen que apuesta por el lenguaje del cuerpo, los objetos y los sonidos y desdeña la palabra oficial por ser contaminada por su excesivo significado, por ser instrumento legislativo y judicial típico del poder.

En contra de la tendencia, se reivindica la supremacía delirante de los diálogos de los Hermanos Marx o al contrario, la esclerosis significante de la sinergia palabra-silencio.  

Todo esto lo encontramos en el teatro dicho del absurdo, un teatro que surge como un Ave Fénix desde la ceniza de las vanguardias históricas.

Después, desde los años cincuenta, los artistas plásticos desarrollando el llamado arte conceptual, “robaron” al teatro, la idea de performance acomodándose en el Happening y desarrollando un arte en el que la idea y la provocación que esta ejerce sobre el espectador es más importante que  el valor formal o estético de la obra. Desde los happening del newyorkino Allan Kaprow, los años  sesenta y setenta conocieron una explosión de acciones que serán sucesivamente canonizadas por el posmoderno que exalta el recurso del simulacro, la fuga de los tempos y de los espacios, la mezcla cultural por lo cual  

hoy en día la famosa orgía de géneros en el ámbito del tema tratado ya es historia. Performance y happening se confunden y Robert Wilson, Philip Glass, John Cage, Laurie Anderson, Yoko Ono, Merce Cunningham, Pina Bausch, Tadeusz Kantor, La Fura dels Baus, son ya los viejitos pioneros que testimonian el interés por el fenómeno “performance” desde ángulos y perspectivas diferentes. Hoy en día la performance es, por utilizar una expresión querida del estudioso Antonio Prieto, una “esponja mutante y nómada” y se abre a las provocaciones sociales y políticas, viajando de un país a otro, de una diversidad a otra.

 

Analicemos ahora el tercer punto, el punto final:La relación con la formación teatral

 

Una premisa, el título de esta ponencia puede resultar un tanto equívoco, en realidad es el título de un taller de performance. Taller de performance: “El teatro sin amor y sin odio”. Esta conferencia disfrazada, es una razonable reducción legada a evidentes motivos de espacio y de tiempo en el ámbito de este Encuentro entre ESADS .

En la escuela de actores de Canarias, el taller es muy reducido y no es un fin en sí, es solo una herramienta para el trabajo del actor en el módulo específico de vanguardia y teatro del absurdo, según la filosofía que caracteriza nuestro Centro: a cada estilo teatral su metodología. No es el mismo itinerario pedagógico el del cabaretero, cabaretera que el del clown, del actor, actriz que interpreta un drama isabelino o un papel en un musical. Si se me permite una analogía con el universo del ajedrez un/a jugador/a puede defenderse abriendo su  juego con una Ruy López, una Siciliana, una Karo Kann, una Grunfeld …y utilizar aquella “ouverture” que más le interesa según el estilo que quiere adoptar y en el cual se siente más cómodo/a.

Nuestra clase empieza con una serie de ejercicios de calentamiento para prepararse a interpretar los textos típicos del teatro del absurdo, qué me perdone Samuel Beckett, pero sigo utilizando la definición del crítico Martín Esslin. Esta preparación resulta necesaria para que despegue el vuelo el Ave Fénix del cual hemos hablado poco antes. Se trata de un entrenamiento de naturaleza biomecánica a la manera de Mejerhold, muy duro, pero de indudable eficacia para el control en el espacio, la atención y el sagrado silencio. Después se introduce el lenguaje del 

Happening, dado que se trata de una herramienta se tenta de no caer en la performance que siempre es más compleja y que incita a la interpretación y al significado. Se insiste en la regla fundamental del módulo: no interpretar. Mi maestro, Etienne Decroux, decía que nosotros los actores/las actrices somos ya demasiados simios para empeorar la situación con muecas e intenciones dictadas por el cerebro y no por el cuerpo. Se trata, en lo especifico de este módulo, de mandar a tomar por…saco la fastidiosa presencia escénica del actor, denso como el plomo, el actor que cualquiera cosa interprete sólo dice YO, YO, YO, tú, YO… Se trata de llegar a una presencia transparente, de rechazar al actor/a la actriz “tolemaico/a”. Un buen actor, una buena actriz de vanguardia no es el centro sino un elemento en la orquesta-espacio escénico que, en vanguardia, a menudo se transforma en una polifonía semiológica donde hablan todos los signos. Si no es así, se corre el riesgo de destruir todas las intenciones de los autores.

En el Happening se da máxima importancia a la sensibilidad de los alumnos para los objetos, una soga, un vaso, un paraguas son universos extraordinarios, amigos y enemigos, según la rehabilitación propuesta por las vanguardias históricas. Los objetos hablan. Una pila de viejas maletas abandonadas marca las ausencias de sus propietarios quizás perdidos para siempre en tétricos trenes en las tristemente famosas pesadillas de nuestra Europa, pesadillas que se vuelven, ay de mí, de moda periódicamente.  

Se insiste en dar toda la importancia a “lo que sucede”, al happening, el actor olvida el marco ofrecido por su “papel social de actor “y “actúa” sencillamente el hecho, sin tener en cuenta las categorías estéticas típicas del espectáculo: ritmo, juego, efectismo, intriga. La consecuencia es un apaciguamiento de la ansiedad para el resultado, siendo el intérprete completamente absorbido por la ejecución y despreocupado por el juicio del público porque esta ejecutando un acto esencialmente conceptual, personal, meditado sin jugar al rufián, digno e independiente.

Vivimos en una sociedad del espectáculo, todos se tiran hasta los pedos para entretener al público.

Esta sociedad del espectáculo, como profetizaba Guy Debord, nos aleja de nuestra vida propia y anula la experiencia individual. 

Al contrario, como bien lo dice Bartolomé Ferrando, performer y poeta visual valenciano, la práctica del happening es en sí misma una búsqueda y un cuestionamiento de nuestra propia experiencia.  Por eso, en esta practica hay que vigilar constantemente para que el happening no se contamine con esta fiebre hodierna de sensacionalismo que no se basa en ninguna reflexión conceptual. 

Los alumnos además integran el trabajo del happening con una serie de ejercicios típicos de la dramaturgia de las vanguardias históricas (soluciones imaginarias a problemas reales en la tradición de la patafísica de Alfred Jarry, confecciones de tablas táctiles futuristas, de ready made dadaístas,  escritura automática, greguerías, etc.) todos,  ejercicios de una gramática de la fantasía. Con estas herramientas se intenta hacer volar el “pájaro del teatro del absurdo”.

Acabo resumiendo que: 

La práctica del “happening” resulta vivamente aconsejable para la formación del actor en cuanto atenúa y, en el mejor de los casos, elimina todo calambre actoral de protagonismo y sobreactuación, educa al control y a la manipulación de los objetos, produciendo elementos sintagmáticos nuevos. Permite notar y conocer el propio ritmo para tomar consciencia del propio tiempo. 

Sensibiliza al interprete en cuanto a la concepción del espacio escénico como polifonía de signos semiológicos. En fin, estimula al actor, a la actriz en la búsqueda de la verdad en la interpretación, porque el acto performativo, como afirma el crítico de arte Gillo Dorfles, nunca es una copia de la verdad, sino que es la verdad misma. Muchas gracias por haberme oído y, espero, escuchado.

  

Bibliografía:

 

-       RoseLee Goldberg (1979) Performance Art Thames & Hudson

-       Valentin Torrens (2007) Pedagogía de la Performance Huesca Ed.

-       Bartolomé Ferrando (2009) El arte de la performance Mahali Ed.

-       José Sanchez (1999) La escena moderna Akal Ed.

      -    Borja Ruiz (2009) El arte del actor en el siglo XX Artezb

ANDRÉ BRETON Y LA ESCRITURA AUTOMÁTICA

El lenguaje automático en  transcripción  persigue la desconexión del pensamiento consciente. Este acto libre de las cadenas sintáctica y ortográfica, excava  en el interior de quien la práctica y ilumina en el profundo, en el inconsciente. La escritura automática se utiliza también como estímulo para una posterior utilización en literatura.

Es una herramienta en la psicoterapia, ayuda a conocerse a sí mismo y a aquietarse. André Bretón daba mucha importancia a la escritura mecánica, porque no es condicionada por obstáculos racionales o estéticos. En el Primer Manifiesto Surrealista en 1924 André Bretón explica la técnica de la escritura automática:

  1. Situarse en un lugar que sea lo más propicio posible a la concentración del espíritu
  2. Entrar en el estado más pasivo, o receptivo, del que seamos capaces.*
  3. Prescindir del genio, talento ydel genio y el talento de los demás.
  4. Decir repetidamente que la literatura es uno de los más tristes caminos que llevan a todas partes.
  5. Escribir rápidamente, sin tema preconcebido, escribir lo suficientemente deprisa para no poder frenos** y para no tener la tentación de leer lo escrito
  6. Que sea la primera frase*** se venga a la cabeza y así sucesivamente
  7. Seguir escribiendo. Confiar en la naturaleza inagotable del murmullo.
  8. Si el silencio amenaza, debido a una falta, falta que podemos llamar «falta de inatención», aquí, interrumpir.
  9. A continuación de la palabra poner una letra cualquiera y así volver al estado de arbitrariedad.****

EL TEATRO: UNA POLIFONIA DE SIGNOS

 


ROLAND BARTHES



"...¿Qué es el teatro? Una especie de máquina cibernética. En reposo, esta máquina está escondida tras el telón. Pero en el momento en el que la descubrimos, comienza a enviaros una cierta cuantitad de mensajes. Estos mensajes tienen la particularidad de ser simultáneos y al mismo tiempo de ritmo diferentes; en un momento determinado del espectáculo, podemos recibir al mismo tiempo seis o siete informaciones (que vienen del decorado, del vestuario, de la iluminación, de la posición de los actores, de sus gestos, su mímica, su habla), pero alguna de estas informaciones se mantienen -la mayoria del tiempo*- (como en el caso del decorado) mientras que otra cambian (el habla, los gestos); nos encontramos entonces delante de una auténtica polifonía informacional , y eso es la teatralidad:un conglomerado de signos (hablo en relación a lo literario dejando de banda la cuestión del cine) Estos signos dispuesto en contrapunto (es decir, agrupados y estirados a la vez, simultáneo y sucesivos), ¿Qué relación tienen entre sí? No tienen significantes comunes (por definición); pero ¿es que puede ser que tengan el mismo significado? ¿Convergen en un sentido único? ¿Cuál es la relación que le une a través de un tiempo, a menudo bastante largo, con este sentido final, que es, si puede decirse así, un sentido retrospectivo, ya que no se encuentra en la última réplica pero al mismo tiempo no queda claro hasta que la obra no ha llegado al final? Por otro lado, ¿Cómo está formado el significado teatral? ¿Cuáles son sus modelos? Sabemos que el signo linguístico no es "analógico" (la palabra "buey" no se parece en nada a un buey) , se forma por referencia a un código digital ; pero, ¿y los otros significados, pongamos, por simplificar, los significados visuales, que son los que dominan en el escenario? Toda representación es un acto semántico extremamente denso: la relación del código y de la interpretación (es decir, de la lengua y del habla), La naturaleza (¿analógica, simbólica, convencional?) del signo teatral, las variaciones significantes de estos signos, las reglas de encadenamiento, la detonación y connotación del mensaje, todos estos problemas fundamentales de la semiologia están presentes en el teatro; incluso podemos decir que el teatro constituye un objeto semiológico privilegiado, porque sus sistema es aparentemente original(polifónico) en relación al de la lengua (que es lineal )..."

*La voz en negrita y en cursiva es de enzo

ZAJ


Juan Hidalgo Codorniu (Las Palmas de Gran Canaria 1927-2018)  fue un artista multidisciplinar vanguardista español, compositor, fotógrafo, pintor, escultor y poeta, también experimentado con las performances. Se definía a sí mismo como "El hijo de John Cage y el nieto de Marcel Duchamp".
Juan Hidalgo fue el fundador del grupo Zaj formado en 1964, junto a Ramón Barce y Walter Marchetti. Posteriormente se les unió Esther Ferrer y el escritor José Luis Catillejo. Zaj fue formado como un movimiento musical, pero en el participaron tanto pintores, escultores, poetas, etc. Fue un audaz expresión 
de neodadaísmo español, influenciado por la filosofía ven y por la teoría artística de Marcel Duchamp. El grupo Zaj muestra similitudes y paralelismos con el grupo japonés Gutai y con el colectivo americano Fluxus.


PERFORMANCE: ESTIMULOS PARA REFLEXIONAR

No son dogmas sino estímulos para reflexionar . Son notas extraídas de : "El Arte de la Performance" de Bartolomé Ferrando, performer, poeta visual y profesor titular de "Performance y arte intermedia" en la facultad de Bellas Artes de Valencia.


Una performance nace desde una intuición que se analiza, se reflexiona, se elabora...o nace desde un concepto que necesita una puesta  en escena.


  • Los padres de la performance  son el futurismo y el  dadaismo, movimientos protagonistas de las vanguardias históricas

  • La época de oro de la performance: 1950-1960.

  • Desde los límites de los territorios del arte el performer construye y articula acciones fusionando diferentes disciplinas, mezclándolas hasta hacerles perder las características propias creando un todo orgánico e independiente.

  • El cuerpo del performer es un signo más entre los determinantes de la maquina cibernetica que  caracteriza el léxico de la performance.

  • La performance abre una dialéctica entre el cuerpo del performer y los objetos que se emplean, objetos que pretenden la misma importancia del actor en la presencia escénica.

  • La performance no quiere ser lógica, subvierte la sintaxis de los acontecimientos, es molesta porque despista la fruición del espectadores encajada en la praxis institucional,  no pretende ser grata al público, no espera aplausos porque no se establece un contrato con los espectadores: no se promete nada, ni mensajes, ni entretenimiento.

  • La performance huye del espectáculo que “nos aleja de nuestra propia vida “(Guy Debord) anulando nuestra propia experiencia individual, la performance es una búsqueda continua donde el performer se explora  a sí mismo.

  • Los “ingredientes” de la performance son los elementos básicos:
 Espacio,Tiempo,Cuerpo,Concepto,Anti-representación,Energía,     Comunicación,Envolvimiento,Contexto.

  • La performance es una construcción que nace de un concepto o de una intuición que se explora y se hace concepto.

  • La performance no pretende tener sentido, pero crea sentido.

  • La performance no es un vehículo de transmisión de significados , ni una ilustración de un significado , no cuente una historia lógica, no narra, nos deja o nos abandona, en un cruz de caminos de estimulante incertidumbre.

  • La performance es portadora de una carga narcisista que nace de la necesidad de defenderse.

  • La performance subvierte el concepto de profesionalidad en cuanto el performer se define como un creador que huye a las lógicas del contrato del oficio.

  • La performance, históricamente, es un camino sin vuelta atrás, se ejecuta una sola vez, no obstante hay muchos performer que discrepan y presentan su performance una y otra vez.

  • No obstante los ejemplos actuales de performances  pagadas desmesuradamente, una performance que se paga, traiciona a sí misma porque  se profesionaliza. 

sábado, 17 de septiembre de 2022

Yves Klein...action painting

 


En "Del arte objetual al arte de concepto" (pag .193) Simón Marchán Fiz  define  al arte de Yves Klein como “una intención de apropiar directamente la vida, donde la escenificación se extiende a una acción, con objetos de la realidad, que es proclamada un acontecimiento artístico”.

Olivier de Sagazan...Cuando un happening es performance y espectáculo


 

CUADERNO - Acerina Marzán

  Lenguaje automático: Ejercicio 1: Un loro o un pájaro feo, verde, cría cada día al despertar. Chilla como un loco, capuchino y me mata con...